La Espera que me Cambió: De las Excusas a la Acción 🌿

 


Esperar el momento correcto puede sentirse eterno. Esta es mi historia de paciencia, lucha y cómo dejé de poner excusas para empezar a avanzar.


El Sueño que se Escapó


Tenía 17 años, a punto de terminar la preparatoria. Estaba en el programa de ROTC y soñaba con unirme al ejército. Ese era mi plan: servir al país que había aprendido a amar y, a través de eso, encontrar una manera de acceder a la educación superior, ya que mis padres no podían costearla.


Al mismo tiempo, en mi familia se escuchaban murmullos sobre regresar a Honduras. Yo no había pedido venir aquí, pero estaba agradecida con mi papá por haberlo hecho posible. Desde pequeña quería construir mi vida aquí. Este era mi hogar.


Un día, el reclutador se sentó conmigo para comenzar el papeleo. Todo iba bien hasta que me pidió mi número de seguro social. Mi corazón se hundió. Nunca lo había necesitado antes, pero en ese momento entendí que mi vida no se desarrollaría como la había planeado. Ese sueño de servir en el ejército, de tener estudios superiores y avanzar, se me escapó de las manos. Lo único que tenía claro era que no iba a regresar a Honduras.



La Prisión de la Espera



Así que esperé. Esperé la oportunidad de estudiar. Y en esa espera, la oscuridad creció.


Me volví negativa. Me llené de enojo: conmigo misma, con la vida, con los demás que parecían avanzar mientras yo me quedaba atrapada. Las excusas se apilaron a mi alrededor como muros: No estoy lista. Voy a fallar. Tal vez cuando los niños sean mayores. Tal vez algún día.


Pero un día me di cuenta de algo que lo cambió todo:


“Esperar no me estaba protegiendo. Me estaba manteniendo prisionera.”


Me había contado historias para justificar quedarme inmóvil. Y estaba cansada de ellas.



Rompiendo las Excusas



Decidí que ya no se trataba de esperar la oportunidad. Se trataba de romper las excusas. Se trataba de hacer.


“Ya no se trata de esperar la oportunidad. Se trata de romper las excusas. Se trata de hacer.”


Y tal vez ahí es donde la paciencia cambia de forma. Ya no es solo sentarse en la oscuridad esperando a que se abra una puerta. Es dar los pasos pequeños que sí podemos dar, incluso cuando los grandes parecen inalcanzables.



Un Recordatorio para Ti 🌱



Si tú también has estado esperando el momento perfecto, los recursos adecuados o la oportunidad ideal, tal vez este sea tu recordatorio: deja de esperar permiso para vivir. Empieza donde estás, con lo que tienes. Rompe las excusas. Hazlo.


Porque a veces la oportunidad no viene hacia nosotros. A veces, tenemos que crearla.



“A veces la oportunidad no viene hacia nosotros. A veces, tenemos que crearla.”



Nota de la Autora 🌿


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