Cuando la emoción y las suposiciones mandan, la familia pierde
Cuando las emociones y las suposiciones mandan, el amor y la confianza se desgastan.. A veces me pregunto cuántos problemas en mi familia se habrían evitado si todos hubiéramos aprendido a escuchar, preguntar y razonar antes de reaccionar. He visto discusiones que nacen de una mirada malinterpretada, palabras sacadas de contexto o simplemente del silencio de alguien. Y de ahí nacen las suposiciones… Suposiciones que se convierten en enojo. El enojo en gritos. Los gritos en heridas. Y las heridas, cuando no se sanan, en distancia… o en rencor. Lo que he visto en mi familia He sido testigo de todo esto:
Todo, muchas veces, por no usar la razón antes que la emoción. Por no detenernos a preguntar: “¿Qué quisiste decir con eso?” o “¿Podrías explicarme lo que pasó?”. Reaccionar con emoción es avivar el fuego Hoy entiendo que reaccionar desde la emoción es como tirar gasolina al fuego. No apaga el problema… lo aviva. Y si encima le agregamos suposiciones, el incendio se vuelve incontrolable. Lo que estoy aprendiendo
Sé que no es fácil… pero vale la pena. Cuando aplicamos estos pasos, las conversaciones cambian. Y las relaciones también. Te invito a intentarlo La próxima vez que sientas ganas de responder desde el enojo, o de asumir lo peor… Detente. Haz una pregunta. Escucha la respuesta. Y decide con la razón, no solo con el corazón herido. Puede que descubras que el problema no era tan grande como parecía… o que, simplemente, no existía. |

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