Antes de que el tiempo escriba el final
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“Algunos silencios están llenos de recuerdos, no de palabras. Y algunos atardeceres cargan con el peso de alguien que aún extrañamos.” |
Hay una nostalgia extraña que se cuela cuando menos lo esperas.
Cuando somos jóvenes, muchos solo queremos irnos lejos. Lejos de las expectativas, del drama familiar, de la presión silenciosa por convertirnos en alguien que aún no estamos listos para ser. A veces, las mismas personas que nos criaron son quienes más nos hieren, con su silencio, sus palabras, o sus exigencias imposibles. Y entonces soñamos con libertad. Con espacio. Con poder ser nosotras mismas, lejos de la sombra de nuestro apellido.
No quiero romantizar la reconciliación. Algunos padres cruzan límites que no se pueden deshacer. Hay heridas que van más allá del perdón, especialmente cuando hay abuso, abandono o traición. No todas las historias merecen un reencuentro. No todos los padres se ganan una segunda oportunidad.
Pero hay otros. Padres y madres que fueron humanos, imperfectos, que nos hicieron daño sin querer, que no sabían cómo amarnos bien, que cargaban con heridas que nunca se atrevieron a nombrar. Con ellos, el tiempo a veces suaviza los bordes.
Y un día, sin aviso, recuerdas el olor de la comida de tu mamá, o cómo tu papá tarareaba mientras arreglaba algo, y el corazón se te retuerce de repente.
Te preguntas si tal vez, solo tal vez, estaban haciendo lo mejor que podían.
Te preguntas cuánto les costó cargar su propio dolor mientras intentaban criarte.
Esto no se trata de olvidar. Ni siquiera se trata de perdonar.
Se trata de sentir.
Y de permitirte sentirlo todo.
La tristeza
La nostalgia
La rabia
El amor
Porque ser humano es sentir profundamente. Incluso cuando todavía no sabemos qué hacer con todas las emociones que vienen al crecer… y al alejarnos.
El tiempo no se detiene
No espera a que reunamos el valor para hablar
No se acomoda para que podamos arreglar las cosas
Simplemente avanza
Y en ese avance, las personas se alejan
A veces suavemente, como hojas en el viento
Otras veces de golpe, como puentes que arden sin aviso
Creemos que tenemos tiempo
Tiempo para llamar
Tiempo para explicar
Tiempo para perdonar
Tiempo para ser perdonados
Pero la verdad es que muchos enemigos pueden alzarse entre nosotros. El orgullo, los malentendidos, el silencio, el ego, el dolor
Y esos enemigos levantan muros tan altos
que ni el amor puede treparlos a tiempo
Y tal vez nunca digamos las palabras que arden en la lengua
Tal vez aquellos que más extrañamos, los que seguimos añorando en silencio,
nunca escuchen nuestra voz otra vez
No porque no nos importe
Sino porque la vida es corta
Y el tiempo no se detiene
Así que si alguien viene a tu mente hoy
alguien con quien no hablas desde hace años
alguien que te hirió o a quien heriste
alguien que una vez fue importante, tal vez aún lo es
quizás sea tu alma susurrándote
“Di algo mientras aún puedas.”
Porque el amor no siempre grita
A veces solo recuerda en silencio
A veces duele en lo callado
Pero el amor, incluso herido, todavía espera
No, no tienes que volver a lo que te rompió
No tienes que olvidar ni fingir que nada pasó
No le debes tu paz a nadie
Pero tal vez, solo tal vez
te debas a ti misma la oportunidad
de decir esas palabras que has guardado por tanto tiempo
No por ellos
Por ti
Antes de que el tiempo escriba el final
que tú no pudiste elegir

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